Domingo V de Pascua - Ciclo B

 

La primera lectura de hoy concluye afirmando: «La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea, y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo». La afirmación produce entusiasmo e invita al compromiso. Si aquella comunidad logró eso ¿por qué no nosotros? ¿Por qué no soñar cada día con una Iglesia que goza de paz, que es fiel al Señor, que se multiplica? ¿No será hora de que todos compartamos ese sueño? Pero no basta soñar cuando los sueños son alcanzables. Es preciso comprometerse seriamente para que lo soñado se haga realidad.

 

En la segunda lectura y el evangelio, respectivamente. Se ofrecen los criterios para que no sólo soñemos con una Iglesia fiel sino que logremos que ese sueño se haga real. En la segunda lectura leemos: «éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros (…) Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él». Creer y amar es la exigencia del discípulo de Cristo que se hace miembro fiel de la Iglesia, pues la fe cristiana se expresa en el amor fraterno. Sólo el amor fraterno, sincero y comprometido, activo y eficaz, es garantía de fe auténtica. Creemos en Cristo amando a los hermanos. Y amamos sincera y eficazmente a los hermanos sólo cuando creemos verdaderamente en Cristo. Los mejores momentos de fidelidad y crecimiento de una comunidad cristiana son los momentos de una mejor vivencia de la fe en el amor.

 

Y ¿es eso posible? Naturalmente, con la ayuda del Espíritu del Señor, permaneciendo unidos a Jesucristo como el sarmiento a la vid. Permanecer entusiasmados y trabajar comprometidos, unidos al Señor.

 

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz


 

EL TRIDUO PASCUAL DE LA PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

 

La Iglesia celebra cada año los grandes misterios de la redención de los hombres desde la Misa vespertina del jueves en la Cena del Señor «hasta las Vísperas del domingo de Resurrección». Este período de tiempo se denomina justamente el «Triduo del crucificado, sepultado y resucitado»; se llama también «Triduo pascual» porque en su celebración se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir el tránsito del Señor de este mundo al Padre. En esta celebración del misterio, por medio de los signos litúrgicos y sacramentales la Iglesia se une en íntima comunión con Cristo, su Esposo.


Es sagrado el ayuno pascual de los dos primeros días del Triduo, en los cuales, según una antigua tradición, la Iglesia ayuna «porque el Esposo ha sido arrebatado».
El Viernes Santo de la Pasión del Señor hay que observar en todas partes la abstinencia, y se recomienda que se observe también durante el Sábado santo, a fin de que la Iglesia pueda llegar con el espíritu ligero y abierto a la alegría del domingo de Resurrección.

 

«Misa de la Cena del Señor»
«Con la Misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo pascual y evoca aquella última cena, en la cual el Señor Jesús en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también los ofreciesen».
Toda la atención del espíritu debe centrarse en los misterios que se recuerdan en la Misa: es decir, la institución de la Eucaristía, la institución del Orden sacerdotal, y el mandamiento del Señor sobre la caridad fraterna.


Viernes Santo de la Pasión del Señor
En este día, en que «ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo», la Iglesia, meditando sobre la Pasión de su Señor y Esposo y adorando la Cruz, conmemora su nacimiento del costado de Cristo dormido en la Cruz e intercede por la salvación de todo el mundo.
La Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, en este día no celebra la Eucaristía.


El Sábado Santo
Durante el Sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su resurrección.


Vigilia pascual en la noche santa
Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la vigilia que tiene lugar en ella, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las santas vigilias».


Tiempo Pascual

La celebración de la Pascua se continúa durante el tiempo pascual. Los cincuenta días que van del domingo de Resurrección al domingo de Pentecostés se celebran con alegría, como un solo día festivo, más aún, como el «gran domingo». El domingo de Pentecostés concluye este sagrado período de cincuenta días con la conmemoración de la donación del Espíritu Santo derramados sobre los apóstoles el comienzo de la Iglesia y el inicio de su misión a todos los pueblos, razas y naciones.

 

(Tomado de “Las nuevas normas para la preparación y celebración de la Semana Santa”, Carta circular de la Congregación para el culto divino sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales - 16 de Enero de 1988)

 

EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO

 

“Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que Yo les he mandado” (Mt.28,19-20).

 

¿Qué es el Bautismo?
El Catecismo de la Iglesia Católica en el número 1213 define así al Bautismo: “es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el Espíritu y la puerta de acceso a los otros Sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y hechos partícipes de su misión”.


El Bautismo es el primero de los sacramentos y es por él que nacemos a la vida cristiana, o sea, que empezamos a ser Cristianos. El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación (Jn 3,5).


¿Qué hace el Bautismo en nosotros?
- Nos perdona el pecado original y los pecados personales cometidos.
- Nos hace hijos de Dios y hermanos en Cristo y templos del Espíritu Santo.
- Nos hace participar de la vida divina trinitaria por la gracia santificante.
- Nos hace miembros de la Iglesia.

 

El Bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble que se llama carácter que indica su pertenencia a Cristo. Siempre seremos hijos de Dios hasta la eternidad desde nuestro Bautismo, por eso el Bautismo solamente puede recibirse una sola vez en la vida.

 

¿Quién se puede bautizar?
Todo ser humano aún no bautizado. Cuando el bautizado es adulto (mayor de 7 años) debe manifestar su deseo de recibir este sacramento y profesar la fe. Si se bautiza a un niño se requiere el consentimiento de sus padres y que haya esperanza de que será educado en la religión católica. Los padres tienen la obligación de hacer que los hijos sean bautizados en las primeras semanas de haber nacido, no hay por qué esperar tanto tiempo.

 

En caso de peligro de muerte la persona debe ser bautizada sin demora.

 

¿Quién es el padrino o madrina de bautizo?
Es alguien elegido por quien se bautiza o por sus padres, que lo ayudará a llevar una vida cristiana coherente. Para que alguien sea padrino o madrina se requiere entre otras cosas que tenga capacidad para esta misión e intención de desempeñarla, que haya cumplido 16 años, que sea católico y haya recibido el sacramento de la Confirmación y la Eucaristía, que lleve una vida congruente con la fe, que no esté afectado por una pena canónica.

 

 

 

 

TERCER DÍA DE LA NOVENA A LA INMACULADA

ROSARIO EN BARRANCO

 

Con mucha alegría y entusiasmo se vivió el tercer día de la Novena a la Inmaculada en el Parque Municipal de Barranco con la participación de numerosos fieles. Nuestra parroquia La Santísima Cruz tuvo a su cargo la organización de esta noche de oración.

Agradecemos a todos su participación, de manera especial a la pastoral juvenil de nuestra parroqu, quienes nos ayudaron con las oraciones, la animación y la organización de esta novena en el marco del XX Sínodo Arquidiocesano Limense.

 

 

 

Los invitamos a la noche de oración del último día de la novena el día Domingo 7 de Diciembre a las 7pm en la Catedral de Lima.

 

 

 

XX SÍNODO ARQUIDIOCESANO LIMENSE 2014

NOVENA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Del 29 de Noviembre al 7 de Diciembre se llevará a cabo la Novena de Oración del Santo Rosario con motivo de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.
Se llevará a cabo en 8 parroquias de Lima y el día final en la Catedral de Lima.


Nuestra Parroquia La Santísima Cruz es una de las seleccionadas para la Novena. Aquí se realizará el 3er. día de la Novena: Lunes 1 de Diciembre a las 7:15pm. en el Parque Municipal de Barranco.
Los esperamos a todos para orar unidos a la Virgen María.

¡Ven y participa!

 

 

 

CONFIRMACIÓN 2014: INICIO 30 DE MARZO

 

 

 

MARCHA POR LA VIDA 2014

 

Los jóvenes de la Pastoral Juvenil de nuestra Parroquia La Santísima Cruz participaron como
Voluntarios de la Marcha por la Vida.

 

¡ DÍA DE SAN JUAN BOSCO, PADRE Y MAESTRO DE LOS JÓVENES !

(31 DE ENERO)

La vida de San Juan Bosco se puede definir en pocas palabras como “el hombre que consagró su vida a los jóvenes”.

 

 

Haciendo clic AQUÍ podrás acceder a una página multimedia donde podrás conocer la historia de Don Bosco, un amigo.

 

Algunas frases de Don Bosco:
“Entre ustedes jóvenes, es donde me encuentro bien. Cuando estoy lejos de ustedes me falta algo”.

“Me basta que sean jóvenes para amarlos”

“Ahora hemos de trabajar, ya descansaremos en el paraíso”.

“Por los jóvenes hemos de estar dispuestos a soportar cualquier contratiempo y fatiga”

“Confía cada cosa a Jesús Eucaristía y a María Auxiliadora, y verás lo que son los milagros”.

 

Don Bosco es el Padre y Maestro de la Juventud así que le confiamos y encomendamos a los jóvenes de nuestra Parroquia para que amen y sigan a Jesucristo.

 

"Pongamos nuestra confianza en Dios y vayamos adelante. Se con Dios como el pajarillo que sigue cantando, aunque tiemble la rama, porque sabe que tiene alas".

(San Juan Bosco)

 

FELICITACIONES A LOS JÓVENES Y ADULTOS CONFIRMADOS

 

 


 

Encíclica del Papa Francisco: LUMEN FIDEI (La luz de la fe)  

 

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